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10 de Octubre de 2007
Ni las empresas
quieren desmontar los impuestos parafiscales
Las contribuciones equivalen
al 9 por ciento de la nómina y desmontarlas quitaría un costo a los
empresarios, pero esto no garantiza más empleo.
Para diferentes estudiosos,
los problemas del empleo y la informalidad laboral comenzarían a resolverse si
a los empresarios se les alivia del peso que les representa tener que pagar
aportes que encarecen el costo de contratar trabajadores.
Concretamente,
investigadores como Sergio Clavijo, ex codirector del Banco de
Salomón Kalmanovitz, ex
codirector del Emisor y actual decano de Economía de
No obstante, la necesidad de
dinamizar la generación de empleo y la productividad de las empresas no es la
disculpa para recomendar la eliminación de los aportes, señala el presidente de
Asocajas (gremio de las cajas de compensación familiar), Álvaro José Cobo,
posición en la que lo acompañan el Gobierno, empezando por el propio presidente
Álvaro Uribe, las centrales obreras y los mismos empleadores, por lo menos los
que participan en
El razonamiento de quienes
propugnan por la eliminación de los parafiscales es sencillo: un empleador lo
piensa más de una vez antes de contratar un trabajador con, por ejemplo, el
salario mínimo, pues a este debe sumarle los aportes correspondientes a la
seguridad social (salud, pensiones y riesgos profesionales), prestaciones
(subsidio de transporte, cesantías, intereses sobre éstas, primas de ley y
vacaciones) y los infaltables parafiscales (Sena, Icbf y cajas de
compensación).
El sobrecosto, según esas
cuentas, supera el 67 por ciento, del cual, 9 puntos se destinan a los
parafiscales. La opción del potencial empleador es acudir a formas diferentes
de contratación (subcontratación, temporales, cooperativas de trabajo asociado,
órdenes de servicio, etc.), algunas de las cuales conducen directamente a la informalidad
laboral, que está alrededor del 58 por ciento, y a la desprotección del
trabajador en cuanto a seguridad social.
Las cargas sobre la nómina
son exageradas, ha reiterado Sergio Clavijo, refiriéndose a ese sobrecosto del
67 por ciento. Su propuesta, compartida por otros investigadores, es desmontar
los parafiscales y que el Estado asuma, vía presupuesto nacional, la
financiación del Sena y el Icbf.
Armando Montenegro afina más
la iniciativa y propone reducir los subsidios al capital (exenciones
tributarias) y aumentar el IVA en 2,5 puntos, con el fin de obtener los
recursos suficientes para financiar el Sena, el Icbf y las actividades de las
cajas dirigidas a los más pobres.
Así, comentan, se
estimularía la creación de empleo formal, vale decir, con cobertura en
seguridad social y se reducirían los índices de desocupación y subempleo.
Sin embargo, el asunto no es
tan sencillo como aparenta, pues además del rechazo categórico de la tripartita
Ccs al desmonte de los parafiscales, se han puesto sobre la mesa otras cuentas
y otras consideraciones relacionadas con su impacto negativo en el bienestar de
los trabajadores.
Los aportes a la seguridad
social más los parafiscales, según sus contradictores, representan un
sobrecosto salarial por encima del 33 por ciento. Cuando se les mira desde otro
ángulo, como lo hace el coordinador de Gestión de
La evidencia empírica para
justificar la desaparición de esas contribuciones (creación de más y mejores
fuentes de empleo) no parece muy clara, señala Espitia, quien tiene una
consideración adicional: los polémicos aportes financian bienes públicos y
servicios esenciales para los trabajadores y pueden ser tomados parte de su
ingreso.
Cobo y Espitia coinciden en
que eliminar esos aportes puede asociarse "a una reducción del ingreso
real de los trabajadores", lo cual no resulta compatible con el muy
positivo crecimiento de la economía en los años recientes, ni con su
sostenibilidad.
Además, dicen, reemplazar
las contribuciones con mayores impuestos y eliminación de las exenciones
fiscales no resulta fácil. El presidente Uribe ha repetido que de acogerse esta
recomendación se garantiza el marchitamiento de estas entidades. Con el
desmonte de los parafiscales "uno les quita un costo a los empresarios,
pero no garantiza ni mayor inversión ni mayor creación de puestos de trabajo",
concluyó el Presidente en la clausura del XIX Congreso de Asocajas, el pasado
viernes.
Aportes sumaron 4,5 billones
en el 2006
Los aportes parafiscales que
hicieron el año pasado las empresas al Sena, al Icbf y a las cajas de
compensación sumaron alrededor de 4,5 billones de pesos, recursos que este año
pueden tener un crecimiento significativo por la entrada en vigencia de
De esa cifra, el Sena
recibió aproximadamente 1 billón de pesos, con los cuales debe atender la
formación técnica de 4,6 millones de estudiantes, según las preferencias de
estos y, principalmente, de los requerimientos de los empresarios respecto a la
capacitación, formación y actualización de la mano de obra (recurso humano,
como prefieren llamarla en la entidad).
El recaudo con destino al
Icbf fue de alrededor de 1,5 billones de pesos, que le sirven para ejecutar sus
políticas para la atención integral de la niñez, fundamentalmente la
desamparada y la de las familias de más bajos ingresos.
Las cajas de compensación
reciben la porción más grande de los parafiscales, algo más de 2 billones de
pesos el año pasado, la mayor parte de los cuales se orientan a programas para
los trabajadores afiliados y sus familias (incluyendo el pago del subsidio
monetario a quienes ganan menos de 4 salarios mínimos, que se acercó a 700.000
millones de pesos).
El aporte a las cajas de
compensación es, quizás, el aspecto que más les 'talla'a los críticos de los
parafiscales, pero que recibe del Gobierno, los empresarios y los trabajadores
una defensa igual a la que les hacen al Sena y al Icbf, que ven en esas instituciones
un mecanismo de redistribución de ingresos a favor de sus afiliados.
AFILIACIÓN A CAJAS
A junio pasado, a las cajas
de compensación familiar estaban afiliadas 249.073 empresas, de las cuales, el
74,3 por ciento tenía menos de 10 trabajadores, lo que confirma el predominio
de los pequeños establecimientos en la economía colombiana.
A la misma fecha, los
trabajadores afiliados llegaron a 5'.081.074, de los cuales, el 73,6 por ciento
ganaba un máximo de dos salarios mínimos mensuales (867.400 pesos). Con sus
familias, la afiliación ascendía a 12'792.621 personas.
El trabajador afiliado y los
miembros de su grupo familiar tienen derecho a participar en programas
educativos, de salud, recreación, vivienda, turismo, etc.